Espacio y Mente Saludables - Más Allá de la Sostenibilidad

Espacio y Mente Saludables - Más Allá de la Sostenibilidad

La materialidad de nuestros interiores debe contribuir a que tengamos la mejor
versión de nosotros mismos en ellos. Porque nuestro espacio es una forma de
cuidado, de conexión emocional. Porque todo lo que diseñamos y rediseñamos
tiene un único objetivo: el bienestar.

Materiales sanos, espacios sanos.

Sabemos, por intuición y gracias a estudios científicos cada vez más numerosos, que los espacios interiores inciden intensamente en nuestros comportamientos y capacidades, alterando nuestros procesos biológicos internos. Antes de esta pandemia ya teníamos un estilo de vida básicamente
desarrollado en espacios cerrados y no parece que eso vaya a cambiar en los próximos años. Por ello, es crucial que nuestros interiores estén acondicionados para ayudarnos a vivir de forma saludable. Vivimos más y queremos hacerlo mejor.

Así, al renovar o remodelar nuestros espacios, debemos prestar mucha atención a la materialidad que vamos a incorporar. Y, dado todo lo que hemos deteriorado, debemos también ir más allá de la idea de sostenibilidad: debemos pensar en clave de economía circular, con materiales que no contengan productos nocivos y que tengan un ciclo de reutilización constante para eliminar el concepto de residuo tanto en la manipulación como en la puesta en obra.

Además de los materiales tradicionales, como maderas, metales o piedras, podemos considerar los nuevos materiales derivados de las fibras naturales en tableros, revestimientos o textiles, especialmente aquellos relacionados con economías locales. Knauf, cáñamo, lino, bambú o subproductos de actividades agrícolas, como fibras y cáscaras de semillas de almendras, nueces y coco, o provenientes de cortezas, como el corcho y las de cierto tipo de palmeras. No solo son materiales de alta calidad, sino que mantienen nuestros campos activos. Tienen sentido en nuestro espacio y en nuestra dinámica con el planeta.

Una línea de avance importante es el desarrollo de bio-plásticos, materiales que, a partir de la polimerización de glucosas y almidones de restos vegetales (libres de gases y partículas nocivas), también pueden entrar en un ciclo constante de reutilización. Un ejemplo de uso corriente en el mercado es el Pla, utilizado como filamento para las impresoras 3D que está siendo incorporado para la fabricación de revestimientos y tableros.

También la naturaleza ha dado la clave, y actualmente tenemos capacidad tecnológica para reproducir materiales fotocatalíticos que, imitando un proceso similar a la fotosíntesis, generan superficies que transforman gases, partículas, componentes orgánicos volátiles (COV), bacterias y hasta algunos virus, en partículas inocuas al entrar en contacto con la luz, de forma que reingresan al ciclo natural. Estos son los denominados materiales positivos, dado que mejoran la calidad del espacio que ocupan.

Se trata de opciones estéticas que abrazan la ética. La incorporación de materias y texturas naturales contribuyen al confort emocional y nos ofrecen espacios táctiles, atmósferas que interactúan con todos nuestros sentidos. Nos brindan la belleza de las texturas, los procesos y los cambios.

Mente sana en cuerpo sano, en espacios sanos.