La influencia de la decoración y el interiorismo en el diseño de espacios para el bienestar
“Una de las grandes causas, aunque a menudo no mencionada, de la felicidad y la miseria es la calidad de nuestro entorno: el tipo de paredes, sillas, edificios y calles que nos rodean” (Botton 2006)
Los seres humanos creamos escenarios para nuestra vida. La arquitectura, el interiorismo y la decoración configuran nuestro entorno: creamos los espacios en los que desarrollamos nuestras actividades -desde la oficina a la tienda de la esquina-, los espacios de encuentro, de relación e intercambio, nuestros refugios, en los que vivir nuestra intimidad. El interiorismo y la decoración estimulan todos nuestros sentidos, influyen en nuestra salud y juegan un papel determinante en nuestro bienestar.
Las nuevas herramientas de análisis dadas por la psicología ambiental y la neurociencia nos dan la capacidad de medir y evaluar las formas en que optimizar los espacios. El diseño ya no solo depende de los estilos que nos inspiran o que son tendencia, sino de que los espacios funcionen -según su objetivo y a todos los niveles- de la mejor manera posible.
En este artículo comentaremos algunas condicionantes que pueden resultar base de trabajo, pautas para el interiorismo y la decoración que faciliten el proceso de diseño, en búsqueda de mejorar tanto la experiencia usuario como el efecto emocional directo en los ocupantes de estos espacios.
Interiorismo y decoración
Dos acciones complementarias.
Arquitectura, interiorismo y decoración son un trinomio de la construcción espacial en distintas escalas: la arquitectura define espacios, el interiorismo incide sobre estos espacios construidos y la decoración completa, detalla y personaliza.
El diseño de interiores transforma los espacios con una intervención más rotunda y radical alterando muchas veces la espacialidad, uso y movimientos. La decoración completa los espacios con los objetos necesarios para facilitar el uso y permite optimizar la experiencia -a todos los niveles- del espacio.
El interiorismo y la decoración deben poder permanecer, ser útiles y generar belleza (la misma máxima firmitas, utilitas y venustas que establece Vitrubio en su De Arquitectura). En este sentido, la belleza, más allá de preferencias estéticas, se genera por la calidad con la que somos capaces de construir un ambiente.
Ambas aproximaciones -interiorismo y decoración- tienen un fuerte componente de comunicación no verbal, una semiótica del espacio -a la que llamamos proxémica (Hall, 1966), que facilita la comprensión del lugar, de lo que es posible hacer y lo que no está permitido, del grado de apropiación que se concede al usuario, del comportamiento esperado, de la forma en la que podemos movernos, relacionarnos, trabajar en él. Por supuesto, hay componentes culturales muy importantes en toda esta comunicación que a su vez retroalimentan los estilos y tendencias. Sin embargo, todo el esfuerzo del interiorista/decorador está orientado siempre a construir la calidad espacial, y una cierta solución de calidades ambientales, estéticas y de confort. En definitiva, de construir atmósferas.
Emoción y atmósfera
Ambientes precisos
Peter Zumthor (Zumthor 2006) define atmósfera en las dimensiones de luz, sonido, sensaciones táctiles, de la experiencia sensorial completa de un espacio. La atmósfera depende en gran medida de sutilezas, de cómo todos los elementos “hablan” entre ellos. Así, aquella primera impresión que se impregna en nuestro cerebro y que inmediatamente genera una opinión estética y emocional. En fracciones de segundo sabemos si el espacio nos invita, nos atrae, nos acoge y si queremos o no permanecer en él.
Entonces, en este objetivo de construir un ambiente, nuestra implicación puede profundizar en la belleza de un espacio y acercarnos a esa sensibilidad a la que nos invita Zumthor cuando nos pregunta ¿qué es lo que conmueve a uno? ¿Qué despierta nuestra sensibilidad en un espacio interior?
Sensorialidad y espacio
Los sentidos
El cuerpo humano capta multitud de estímulos del entorno y el cerebro los corrige y los filtra para poder funcionar y sobrevivir. Somos una especie adaptativa y, en esta adaptación, a menudo perdemos el equilibrio de nuestros procesos (homeostasis y sistema nervioso autónomo). Así, adaptarnos muchas veces va en contra de nuestra salud sin que nos demos cuenta de inmediato; a largo plazo, sentimos la factura.
En el proceso de diseño de un ambiente interior, interioristas y decoradores, atendemos a la sensorialidad humana de forma completa, pensando en el impacto de la luz, el tacto de los materiales, la calidad del aire y el sonido ambiental, olores, colores, formas y contrastes (Pallasmaa, 2019); nos preocupamos de facilitar o jugar con la capacidad de orientación de las personas, de acercarles al suelo o de condicionarles en relaciones jerárquicas, proponemos espacios activos y con capacidad de apropiación, o lugares estructurados y de una funcionalidad altamente marcada.
Las distintas invitaciones al uso y gestión del espacio se consiguen al entender las claves que permiten que el espacio / ambiente no solo sea eficiente y facilite de la mejor manera nuestros propósitos, sino que actúe a nivel estético y emocional. En ese espíritu, siempre es posible cuidar de las personas, ofrecer claridad en el uso que requieren, riqueza de texturas y formas que estimulen de manera apropiada el sistema nervioso, materialidad sana que evite productos nocivos, acústica adecuada, luz natural y obviamente confort y salubridad. A su vez, aplicamos estrategias de organización espacial y de atención a los aspectos emocionales mediante la disposición de mobiliarios y a la elección de los objetos que visten estos espacios.
Vamos a profundizar en algunos de estos aspectos y a relacionarlos con 4 situaciones específicas: el espacio íntimo de la vivienda, el espacio de trabajo en oficinas, los espacios de cuidado como los hospitales y los espacios públicos.
Claves para una espacialidad sana
Materia, cuerpo, espacio
En la elección de los materiales para un proyecto, nos encontramos en un momento en el que la industria, de la mano de la tecnología y de la creatividad de diseñadores, nos ofrece nuevas superficies, nuevos procesos, y por lo tanto, nuevos materiales.
Hoy podemos exigir a nuestros materiales mejores comportamientos y los máximos criterios de sostenibilidad; además, podemos tener una conciencia de ahorro y reutilización en clave de economía circular. Un material sano que no contenga patógenos cuida a nuestros usuarios; la correcta gestión de extracción, elaboración y reciclaje cuida nuestro entorno y a nuestra comunidad. Para ello contamos con sellos que certifican y etiquetas que nos revelan el comportamiento y la composición de los materiales.
Además, los materiales elegidos aportan el valor de su superficie. Desde la superficie material se nos ofrecen estímulos que construyen la experiencia sensible y completan el mensaje de los objetos. Así, involucramos los sentidos hápticos -aquellos que aprecian el sonido, el tacto, el olfato, la temperatura- profundizando en las percepciones que las superficies brindan, más allá de la experiencia visual y constructiva. (Bernal, 2018)
Sabemos que distintos materiales se asocian a diferentes emociones (Gerald 2008): el acero –y su color gris- corresponde a menudo a la una atmósfera técnica, relacionada con la precisión, la efectividad y posiblemente activan sensaciones de cierta distancia y frío. El vidrio con sus matices de limpieza, ligereza, luminosidad, levedad, veracidad, pero de nuevo, frialdad y tal vez fragilidad. La madera suele asociarse con la calidez, la amabilidad, la acogida. La piedra con la durabilidad, la estabilidad, la fiabilidad, la permanencia, pero también la dureza y contundencia.
Las respuestas emocionales a los materiales pueden verse matizadas por el color, el brillo y el acabado de sus texturas. Es importante entender que enviamos un mensaje cuando utilizamos y combinamos materiales; un mensaje que puede desvirtuarse si, una vez nos acercamos, aquello que habíamos percibido visualmente, no es real.
La calidad material y la riqueza en texturas es una de las claves en la construcción de atmosferas afectivas, de la emocionalidad de los ambientes, por su influencia directa, junto con la luz, en la generación de estados de ánimo. (Morilla. 2022)
Aire
Calidad de lo invisible
Nuestros interiores están más contaminados que el exterior, por lo que otro aspecto de las materias que incorporamos en nuestros diseños y mobiliarios tiene que ver, no con lo que se ve, sino con lo que se respira.
En todo tipo de proyectos, pero particularmente si intervenimos en espacios de cuidado, hospitales, residencias y viviendas hay que controlar el uso de barnices, pinturas, lacas o plásticos por su toxicidad ya que, en la mayoría de los casos, al contacto con el aire y la luz solar despiden gases nocivos. Estos gases son los COV’s (Componentes Orgánicos Volátiles, VOC’s en inglés), que afectan sensiblemente a mayores, niños, mujeres embarazadas, personas con sensibilidad o afectaciones respiratorias. No es tan sencillo saber a priori los componentes de un material, por lo que existen sellos y plataformas especializadas que nos informan de los materiales libres de COVs.
En el 2002 sale a la luz un revolucionario estudio sobre la notable disminución capacidad cognitiva en los espacios de trabajo por estos contaminantes y se establece definitivamente la necesidad de utilizar materialidad libre de COVs, (Allen, 2015) e importantes renovaciones de aire mediante ventilaciones cruzadas. (Álvarez 2012)
Luego de la pandemia del COVID ciertos materiales se han puesto nuevamente en el punto de mira de los expertos; particularmente, los materiales fotocatalíticos que, con la incorporación de un catalizante superficial (TIo2), eliminan gases contaminantes habituales en la atmósfera (NOx) mediante un proceso de oxidación al entrar en contacto con la luz solar. Pinturas, hormigones, cerámicos y plásticos adecuados pueden ayudar positivamente a limpiar nuestros interiores. (Almazón, 2020)
Caso: Sant Joan de déu
Sonido
Adecuar la acústica
El sonido afecta, ya sea positiva o negativamente, de forma muy importante, y lo hace tanto a nivel fisiológico como psicológico y cognitivo. El impacto del sonido es sustancial en nuestro comportamiento: no podemos cerrar los oídos y el sonido se conecta directamente con la emoción, sin pasar por el intelecto.
Un ambiente sonoro inadecuado puede afectar hasta en un 33% la capacidad productiva, por lo que su correcta adecuación es vital. (Browning, 2014)
Al ruido hay que acondicionarlo lo más cerca posible de la fuente sonora y para ello es imprescindible incorporar materiales micro-perforados, fonoabsorbentes, que entretienen la onda acústica, debilitándola, y difusores acústicos, que rompen la onda sonora y reducen su intensidad con múltiples rebotes. Estos son nuestros aliados en la creación de la reverberación sonora correcta y de aislamientos acústicos adecuados.
Por otra parte, los materiales “acústicos” aportan texturas que intervienen en el espacio estéticamente, convirtiéndose en potencia en puntos de atracción, incluso en actores principales de la estética de un espacio. Se nos presentan como elementos decorativos, atractivos y, en la mayoría de los casos, aportan variaciones también en relación con la luz. Incluso la incorporación de plantas es una estrategia interesante para la modulación del sonido.
Biofilia
Conexiones naturales
En la incorporación de plantas en los espacios interiores podemos generar un gran impacto ambiental y sensorial. La creación de grandes manchas verdes, la generación de rincones y muros vegetales no solo apoyan la limpieza del aire; son, como apuntamos, importantes acondicionadores acústicos y filtros que absorben sustancias tóxicas. (Robles, 2023)
Los estudios de biofilia nos han aportado el conocimiento necesario para incorporar las características de la naturaleza en los espacios interiores. La naturaleza es compleja, rica en texturas y nada obvia. No es suficiente simplemente colocar plantas en un proyecto, no conseguimos todo el potencial de su impacto ambiental usándolas como si fueran elementos no vivos, como lámparas o esculturas. (Kaplan. 1993)
En muchos espacios se descarta la incorporación de plantas naturales por la aparición de insectos o por no poder tener suficiente aporte de luz natural para que las plantas sobrevivan. La incorporación de naturaleza artificial, también funcionaría como una estrategia biofilica. (Browning, 2014).
El rol de estas estrategias biofílicas (patrones biofílicos) es especialmente mesurable en los espacios de cuidado y recuperación, como en los espacios de trabajo. Tener acceso a vistas agradables, a observar la naturaleza, plantas, árboles, agua, tienen efectos positivos en los pacientes, reduciendo notablemente el período de recuperación, al bajar sus niveles de estrés e incidiendo positivamente en su bienestar fisiológico. (Gordon, 1986) Los pacientes con vistas al paisaje natural tardaban una media de 7,96 días en recuperarse, mientras los que veían la pared de ladrillos tardaron una media de 8,70 días. Se comprobó que reducía la presión sanguínea, aumentando la amplitud de las ondas cerebrales de tipo alfa y reduciendo la tensión arterial. (Kellert, 2008)
El buen uso de estas estrategias incide también en la capacidad cognitiva y desempeño de los trabajadores y, de hecho, históricamente el acceso a estas calidades ambientales ha sido signo de estatus en los espacios de trabajo convencionales.
Caso: Oficinas Vitra
Luz
natural / artificial
Las sensaciones que experimentamos cuando nos encontramos envueltos por un ambiente variará según la calidad o cantidad de luz: en ciertas ocasiones se producirá placer, felicidad, asombro, en otras, por el contrario, podrá dominar la angustia o, quizá, la frialdad.
La luz natural regula nuestros procesos físicos, mentales y conductuales. Los ritmos circadianos son las variaciones que, como seres humanos, experimentamos a nivel hormonal dentro del período de 24 horas. El organismo responde a la luz y a la oscuridad, y la falta de luz natural altera los niveles óptimos de melatonina, cortisol y serotonina, elementos cruciales para mantener nuestros procesos internos. Una desregulación en este sentido genera estados de ansiedad afectando a la calidad del sueño, y puede provocar desde cefaleas a pérdidas de memoria. (Fjeld, T. 2002)
Los estudios más relevantes sobre el impacto de la luz natural en las personas se dan en el marco del diseño de espacios de oficina. Los trabajadores con contacto a vegetación y luz natural son 15% más creativos, 6% más productivos por lo que reportan un porcentaje mucho más alto de bienestar. (Kaplan, 1993)
Niños, ancianos y enfermos son los más afectados por los interiores, que pierden esta referencia a la luz natural. Por ello, cuando el espacio no puede captar con facilidad la luz solar, requerimos de sistemas integrales de iluminación que gestionen la intensidad y la temperatura de las luminarias de manera domótica, contrarrestando así las faltas de modulación de las luces artificiales. Estos sistemas de iluminación siguen parámetros similares a la naturaleza: al combinar luces en paredes y techos, luces directas e indirectas priorizando la luz ambiental y no la procedente de un solo punto o foco de luz. A esto se suma la variación de temperatura de fría a cálida, según la hora del día. (Ros, 2017)
Color
en el interior.
Como especie, estamos diseñados para tener una respuesta diferente frente a ciertos colores. Y no hablamos tan solo de receptores en la retina, las personas también sentimos los colores físicamente. (Zelanski, 2001). Disponemos de más receptores foto-cromáticos para azules y verdes, y menos para captar rojos o naranjas. Es por eso que el cerebro se pone en alerta cuando detecta colores más llamativos.
Sin embargo, en el impacto sensorial del color nos afectan componentes culturales y geográficos: nos influyen los recuerdos de los colores de nuestros paisajes. Así mismo, las asociaciones entre colores y emociones dependen de nuestra cultura.
La cromoterapia estudia la influencia psicológica del color en las personas y sus efectos en la salud. Sabemos con certeza que el uso correcto del color rojo contribuye a mejorar la energía, a aumentar el ritmo cardíaco y el rendimiento físico, y estimula el trabajo del hígado, mientras que el color azul, tranquiliza, concentra, calma y enfría.
En todo caso, no respondemos a un solo color sino a la combinación de relaciones cromáticas. El color es como la música, nos permite crear ritmos, tiempos/proporciones secuencias y contrastes. (Heller, 2004)
En decoración, es imprescindible dominar estas relaciones de color para caracterizar o identificar espacios. En la vivienda, por ejemplo, contrarrestando la híper-excitación de las grandes ciudades con secuencias de colores calmos; en espacios de trabajo, usando colores básicamente neutros, en las gamas blanco-gris al menos un más de un 50% para rebajar la tensión visual y dejar que la atención se centre en los elementos cercanos y de nuevo usar contrastes, cálidos, amarillos, verdes o rojos de forma adecuada para destacar o particularizar zonas mediante tratamientos a paredes o mobiliario.
Mobiliario
Ergonomía y salud
La elección de las características físicas del mobiliario y el resto de elementos, así como su disposición en el espacio para crear diferentes relaciones entre las personas y sus actividades es lo que llamamos proxémica. (Hall, 1966)
En el espacio de trabajo constatamos la importancia de ofrecer flexibilidad y ambientes acogedores bien definidos y claros, ofreciendo la posibilidad de socializar, interactuar, incluso divertirse, así como espacios en los que aprender, desconectar e incluso cuidarse: desde un rincón de lectura al espacio para conferencias y reuniones, hasta las zonas para el trabajo con dispositivos como los ordenadores, tanto como la inclusión de zonas privadas con límites claros en los que tener la sensación de control y pertenencia.
En este punto es necesario mencionar los aspectos ergonómicos, que forman parte de cualquier buen proyecto de interiorismo. Solemos relacionar exclusivamente ergonomía con la postura, cosa que es excesivamente reduccionista. La elección del mobiliario debe plantear un espacio en el que sentirse empoderado, debe ofrecer la posibilidad de influir en él: mover sillas, adaptar conjuntos para facilitar la conversación o para estar aislado y concentrado. Estrategias como el uso de módulos o la atención al peso de los elementos facilita un entorno que invita al movimiento, al trabajo a diferentes alturas y en diversidad de posibilidades posturales, acogiendo las constantes variaciones de estados emocionales y de energía y facilitando la salud física al facilitar los micro - cambios. (Bustamante, 2018)
Caso: Casa Eames.
Espacio de la intimidad
Organizar el hogar
La vivienda es nuestra tercera piel. Además del cuerpo y la ropa, nuestra vivienda es lo que nos identifica. El diseño y decoración de este espacio nos resulta tremendamente personal.
Organizar el espacio no solo es otorgar un rol a cada estancia; es traducir una personalidad y una manera de comportarse de los usuarios. Proponer flexibilidad y adaptación mediante mobiliario o recursos que modifiquen de los espacios permite al espacio resolver distintas necesidades de descanso y sociabilización. Nuestros “núcleos familiares” han variado y con ello las necesidades en los interiores.
Espacios públicos
Reconexión con la naturaleza
Como nos decía un querido profesor, “en un buen espacio público debe contar con tres elementos básicos: luz, sombra y que algo pase”. En general, ese “algo que pasa” es la misma gente. Así, nos convertimos en nuestra mejor entretención. (Whyte, 1980). En el espacio público podemos encontrar esa mayor cantidad de luz, de aire que intentamos incorporar en los interiores.
A su vez, los espacios públicos requieren de un cuidado especial y de adecuaciones que los hagan tan utilizables como nuestros interiores. Si nuestras plazas, parques y paseos ayudan a movernos, descansar, contemplar, activarnos y jugar tendremos ciudades sanas, generaremos identidad con barrios, con la comunidad y tendremos un envejecimiento activo, así que nuestro foco está en atender especialmente a personas mayores, niños, mujeres embarazadas o cuidadores.
Los mobiliarios y elementos urbanos, adecuados y con interés estético se convierten en referentes de una ciudad, identificadores de barrios o zonas, íconos del paisaje urbano. Las palmeras luminarias de Nou Barris o las farolas de Paseo de Gracia de Barcelona, las papeleras de Nueva York o bancos, farolas y elementos de Art Noveaux en París son algunos ejemplos.
Con la incorporación de masas verdes en las zonas públicas logramos espacios de silencio y rebajamos el exceso de estímulos de la ciudad. Adicionalmente, debemos generar una correcta disposición (proxémica) de elementos de mobiliario urbano que promueva todo tipo de actitudes, desde la sociabilización grupal, a poder comer, aislarse o contemplar el entorno; en definitiva, un exterior que nos permita estar.
Caso: Eixos Verds / ejes veres c./ Consell de Cent
Conclusiones
En la creación de un espacio requerimos de dos aspectos clave: por una parte, el conocimiento de los datos sobre cómo el entorno afecta a las personas; por otra, desarrollar una sensibilidad y un interés por los aspectos “invisibles”. Al definir un interior, estamos incidiendo directamente en la vida de las personas, invitándoles a desarrollar sus actividades en cierta manera, aportando posibilidades.
En esa sensibilidad y atención, no solo a cómo percibimos personalmente, sino a como otras personas pueden sentirse y actuar, estamos, realmente, creando los escenarios para la vida.
Resumen
El entorno construido nos afecta y nos condiciona. Diseñamos para el bienestar de las personas, por lo que es imprescindible poner al ser humano en toda su complejidad como medida para el diseño. Estamos en un momento en que el interés colectivo es vivir más y mejor. Por otro lado vivimos en un contexto en que la mayoría de nuestros escenarios cotidianos han perdido la conexión con lo natural. Espacios contaminados, sobre estimulación visual y auditiva, mobiliario patógeno, y toda una serie de situaciones que promueven la desconexión con el cuerpo y la psique.
En el proceso de diseño de un ambiente interior, interioristas y decoradores, atendemos a la sensorialidad humana de forma completa y podemos generar las claves de cuidado a nuestros usuarios mediante la correcta elección del estilo, mobiliario, colores, el uso adecuado de los argumentos de control acústico, la materialidad, incorporación de luz natural y conexión biofílica, siempre en función con los objetivos del espacio.
CASOS
Caso: Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona.
Autores: Arquitectura Llongueras Clotet Arquitectes, Interiorismo Rai Pinto, diseño gráfico Dani Rubio Arauna.
Año: 2019-20
Passeig Sant Joan de Déu, 2, 08950 Esplugues de Llobregat
1 Sant Joan de Deu_sala-espera-urgencias
El Hospital de Sant Pau se ha convertido en otro referente del diseño de los espacios de cuidado. El planteamiento integral del diseño de todas las escalas permite que el espacio sea comprensible y placentero. Consigue reducir la tensión normal en la que pueden estar los pequeños y sus padres, además de mejorar la calidad de trabajo de médicos, enfermeras y personal auxiliar. La aparición de elementos propios de la imaginería infantil envía el mensaje de que este es un espacio confiable, propio donde los chicos saben que, al menos, hay una parte que les es conocida, con la que se pueden identificar.
2 sant joan de deu_pasillos
Pasillos anchos, que aportan luz natural, con materiales cálidos, táctiles, sin perder la justa relación entre limpieza y salubridad con colores y mezcla de texturas. La sensación de amplitud, de aire, de relación con el exterior, se suma a la elección de un tono claro y luminoso, que refleja la luz solar y es marco para los cromatismos básicos, con los que se realizan representaciones de naturaleza viva, animales y plantas.
3 sant joan de Déu sala
La incorporación de gráficas análogas a la naturaleza genera un momento de asombro y de atracción. El juego forma parte de la idea de estar y esperar y con ello los peques y mayores pueden gestionar mejor la ansiedad. Espacios seguros, de formas curvilíneas materiales acolchados, que evitan accidentes; colores y texturas agradables al tacto.
Caso: Casa Eames.
Autores y promotores: Charles Eames, Ray Eames
Año: 1945-1949
Santa Mónica, Los Ángeles, California, Estados Unidos
Eames 1
La casa Eames es un clásico de la arquitectura y del diseño interior. Construida y diseñada por el arquitecto Charles Eames y por Ray Eames, artista y diseñadora. Planteada con materiales industriales, revoluciona en su momento los conceptos de construcción de viviendas de la época al incorporar grandes ventanales que generan juego de luces, sombras y reflejos en el interior, conectan con la naturaleza circundante y hacen del paisaje un elemento estético más en el interior. El espacio interior está concebido como una alternancia de espacios contenedores de elementos decorativos, una historia recolectada de sus viajes y de sus diseños de mobiliarios, todo a la vista.
Eames 2
Materiales táctiles como maderas en mobiliarios, alfombras, cortinas, contrastados con otros más precisos e industriales como metales, vidrios y paneles prefabricados.
Eames 3
El contraste de colores oscuros y claros se convierte en la pantalla de fondo perfecta para destacar el color de los elementos decorativos: textiles, tapices y alfombras, jarrones y esculturas, libros y plantas, muebles de madera y cuero.
Caso: Oficinas Vitra.
Autora: Seavil Peach
Año: 2001 - 2010
Vitra campus,Weil amb Rhein, Alemania.
Vitra Seavil Peach 1
El famoso fabricante de mobiliario de diseño encarga a Sevil Peach la creación de sus oficinas, revolucionando en ese momento los conceptos de organización y entorno de ese tipo de espacios. Al eliminar la mayoría de los despachos, e incorporar la materialidad y elementos propios de la vivienda, Peach consigue un diseño de espacios abiertos, diferentes todos, pero relacionados. Además, maximiza la luz natural e incorpora importantes plantas. Este diseño ha sido luego eternamente copiado a lo largo y ancho del planeta.
Vitra Seavil Peach 2
Espacios para aislarse, donde el color es una elección dependiendo del humor, ganas y disponibilidad del momento. Los materiales táctiles, además de actuar como acondicionadores acústicos, generan la sensación de acogida, de forma que cuidan y protegen durante los momentos de concentración.
Vitra Seavil Peach 3
Es el mobiliario -con su diseño, configuración, orientación, color y materialidad- el que va fijando las diferentes actividades y actitudes para el trabajo. Encontramos espacios para conversar, para estar, para concentrarse o descansar, todos situados alrededor de grandes entradas de luz natural y marcada por la presencia de plantas y relacionados con patios exteriores.
Caso: Ejes verdes (c. Consell de Cent), Barcelona
Autores: Cierto Estudio, arquitectes. B67 Palomeras Arquitectes. Paisajismo leA. SBS + PVI Enginyers.
Año 2020 hasta la fecha.
C. Consell de Cent, Barcelona
1 Consell de Cent
Espacios para la convivencia del barrio. La creación de lugares de escala reducida para que los vecinos y paseantes descansen, conversen, contemplen, etc. Al reducir la escala de las configuraciones, el sonido disminuye y se invita a reducir la velocidad, consiguendo un espacio para manifestar la cotidianidad.
2 Consell de Cent
Un mobiliario que propone diversidad de maneras favorece la sensación de apropiación. Ofrece opciones para estar sentado, recostado, acostado en cuclillas e invita a cuerpos jóvenes pero también considera, con sus respaldos y apoyabrazos, a los que no lo son tanto.
3 Consell de Cent
Una vegetación autóctona para un ecosistema urbano, sobre una plataforma continua con cambios sutiles de pavimento, que guía y organiza las disposiciones de los elementos urbanos y facilita el desplazamiento y una accesibilidad universal.
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