“Nunca demoler, eliminar o sustituir, siempre añadir, transformar y reutilizar”.
Lacaton &Vassal, Premio Prizker 2021.
Un ecosistema conectado
Cuando hablamos de diseño sostenible, hablamos de un ecosistema que contempla salud, felicidad y confort, y que lo hace a nivel personal, familiar, en nuestro entorno y, finalmente, con todo el resto del planeta. Se requiere una visión holística para entender la dimensión completa de este concepto y todas las facetas involucradas sobre las cuales se puede actuar.
En realidad, toda nuestra actividad debiera ser sostenible desde hace tiempo. La palabra Sostenibilidad como concepto aparece en el Informe Brundtland (1) elaborado para la ONU en 1987. En él se fijaban las bases de los conceptos que hoy sabemos imprescindibles para el cuidado del medio ambiente y se advertía que, de persistir el modelo imperante de gestión de recursos, las generaciones futuras se enfrentarían a una crisis medioambiental (2).En tan solo cuatro décadas no queda ninguna duda que las generaciones presentes y futuras ya están comprometidas.
Un proyecto de interiorismo planteado hoy en día, que no incorpore claros criterios de respeto con el medio ambiente, y por lo tanto, que no acoja en estos aspectos a las personas que lo utilizarán, no puede ser de ninguna manera un buen proyecto.
Los objetivos básicos que se persiguen hoy, son más que reducir el consumo de recursos no renovables; debemos también minimizar hasta eliminar los residuos, actualizar nuestros espacios a nuevas demandas e integrar uso energético más racional y eficiente, mientras creamos entornos más saludables y productivos.
Diseña versatilidad interior y conexión con el exterior.
Un interiorismo sostenible se encarga de la gestión y calidad de la materialidad
colocada, pero también incorpora los criterios del diseño de los espacios en cuanto
a su calidad y eficiencia para satisfacer las necesidades actuales de una sociedad en
permanente cambio social y tecnológico.
A lo largo de los años, las personas crecen, los gustos cambian y se hacen
necesarias actualizaciones e innovaciones, por lo que requerimos que los espacios
que nos acogen estén pensados desde un comienzo para poder incorporar estos
cambios lo mejor posible. La flexibilidad y versatilidad en un diseño permite con
simples operaciones como; tirar, desplegar, apilar, desplazar, abatir, girar o mover,
modificar el uso o proporciones de un recinto, sin necesidad de demoler o renovar -
total o parcialmente- el espacio.
La innovación y tecnología aportan numerosas opciones que incorporar a un diseño
flexible, ya sea en un lugar de trabajo, de descanso o de sociabilización: puertas o
tabiques móviles, que unifican o separan estancias en función de la necesidad,
armarios desplazables y ajustables, mobiliario abatible que puede adaptarse a
diferentes necesidades. Todos criterios de diseño que ofrezcan más posibilidades de
uso, enriquecen también las posibilidades de variación en los interiores.
Debe hacerse un nuevo esfuerzo para volver a conectar a los seres humanos con
los edificios y lugares donde habitan. El diseño biofílico, como una de las teorías de re-conexión más recientes y viables, incorpora conceptos propios de la naturaleza
en los interiores que nos son propios e innatos como seres humanos,
conectándonos emocionalemente con la naturaleza. Existen para esto estrategias
claras que incorporan estos patrones naturales(3) en el diseño nuestros interiores.
Ya sean incorporaciones literales, como poner plantas y arbustos, o intervenciones
más simbólicas, como proponer analogías formales o de texturas que recuerden
organizaciones propias de entornos naturales. Otra forma posible es la
reinterpretación de cualidades espaciales que encontramos en los paisajes
naturales; por ejemplo, el dominio de las perspectivas, la emoción del
descubrimiento o la idea de refugio.
Estos argumentos biofílicos mejoran nuestra salud física y mental. En la actualidad
contamos con numerosos estudios que avalan el impacto positivo de este tipo de
diseño en los interiores. Se constata el impacto positivo en la mejora del ritmo
cardíaco o de la presión sanguínea sistólica y en la activación del sistema nervioso
parasimpático, cosa que aumenta la capacidad cognitiva y disminuye los niveles de estrés.
Diseña espacialidad sana.
La OMS ha cifrado en 2 millones anuales el número de muertes en el mundo
atribuibles a contaminación del aire interior, y además ha clasificado este fenómeno
como el décimo factor de riesgo evitable en importancia para la salud de la
población en general. La contaminación del aire interior es en parte el resultado de
la utilización de productos y materiales con altos niveles de emisiones tóxicas. El
uso de diversos materiales que contienen componentes tóxicos, como
formaldehidos, hidrocarburos, cloros, etc. presentes en pavimentos,
revestimientos, carpinterías de PVC, muebles o equipos que han sido tratados con
químicos, pinturas o barnices, supone un aumento de los COV -compuestos
orgánicos volátiles (VOC, en sus siglas en inglés). Son componentes que presentan
una elevada volatilidad y todos ellos liberan toxinas peligrosas en el aire a
temperatura ambiente que respiramos constantemente.
Para mejorar la calidad del aire interior, además de evitar la incorporación de este
tipo de materiales tóxicos, es importante que el aire de las habitaciones pueda
circular regularmente a través de una ventilación cruzada, es decir un circuito
orientado hacia la renovación del aire. Las plantas y jardines verticales también
pueden actuar como filtros naturales, atrapando partículas en suspensión entre sus
hojas. La incorporación de textiles, como cortinas, tapices o alfombras, es también
útil para atrapar las partículas de polvo del aire y retenerlas hasta que se aspiren.
En este mismo sentido, en la era post COVID, se ha desarrollado especialmente una
mirada a la creación de materiales positivos, esto es, aquellos que, por su mera
presencia y en contacto con la luz del sol, mejoran la calidad del aire eliminando
gases contaminantes, bacterias y hasta algunos virus. Son materiales con múltiples
virtudes: son fotocatalíticos, es decir, contienen de forma superficial o en su masa
un componente fotocatalizador como el dióxido de titánio (TiO2), que, activado con
luz ultravioleta, produce una reacción química en ciertos compuestos nitrosos
tóxicos (NOx), transformándolos en un compuesto inerte, que luego se limpia
fácilmente con agua; son antibacterianos, es decir, impiden que algunas cepas se
desarrollen en su superficie; finalmente, pueden también generar superficies auto-
limpiantes (baldosas cerámicas, cristales y pinturas), con capacidad hidrofílica, al
crear una lámina homogenea de agua cuando entran en contacto con la lluvia, cosa
que evita que la suciedad se adhiera a las superficies.(4)
Diseña orgánico
Uno de los mayores desafíos que tenemos hoy es la gestión de los plásticos de
origen fósil. Reciclamos menos del 10% del plástico que se fabrica en el mundo. Por
supuesto, el desafío de la industria es sustituir el plástico de origen fósil con una
nueva generación de plásticos de origen orgánico. Los bio-plásticos son los
materiales claves en la nueva era de la economía circular. Elementos y superficies
que, una vez utilizados, se vuelven a fundir para conseguir nuevas formas y
productos sin que ello signifique una pérdida cualidades o signifique incorporar
residuos tóxicos nocivos para el medio ambiente.
Actualmente, el más común de estos bio-plásticos es el PLA, que se produce
mediante un proceso de fermentación de desechos agrícolas, utilizando una cepa de
la bacteria E. coli, que es capaz de producir una polimerización eficiente y cada vez
más barata. Es biodegradable y tiene una baja toxicidad para los seres humanos. El
uso más común se da en los hilos de las impresoras caseras 3D.
Materiales re-editados como el Linóleum, compuesto por materias primas naturales
como el aceite de linaza, polvo de madera y piedra caliza, son hoy una gran
alternativa a suelos continuos de PVC, que en los años 60 sustituyeron
precisamente a este mismo material, en las cocinas de nuestras abuelas.
La tecnología de materiales ha avanzado muchísimo en los últimos años. La
necesidad de dejar atrás materias con alto grado de impacto ambiental nos ha
llevado a reconsiderar el uso de materias primas orgánicas tradicionales como la
madera, lana, la arcilla, la piedra natural, pero también ha propiciado la aparición
de superficies novedosas provenientes de la utilización de desechos agrícolas y ,
relacionadas con la economía local, como cáscaras de almendra, de coco, de
patata, mazorcas, algas, cañas, hongos, etc.
El uso de materiales naturales locales, no solo contribuye a disminuir el impacto
producido por la huella de carbono, sino que también activa y contribuye a la
economía local, generando un círculo virtuoso: generamos comunidad mientras nos
involucramos emocionalmente con un material vernáculo. Algunos de estos
materiales pueden ser muy novedosos y proporcionar una conexión sensitiva en los
interiores más rica: tacto, temperatura, olor, patrones naturales, texturas, etc.
Un ejemplo es el corcho, que en los últimos años ha tenido una nueva revolución
con usos y aplicaciones en la industria de la moda y el interiorismo. Se ha
popularizado como un material versátil, atractivo y por sus excelentes cualidades
en relación con el acondicionamiento acústico y su excelente comportamiento frente
a la humedad, cosa que ha favorecido su desarrollado como material en múltiples
versiones y formatos. Es renovable, resistente y aislante.
No derribes, desmonta o reedita.
Teniendo en cuenta un contexto en el que tenemos grandes superficies urbanas y
edificios que seguirán existiendo muchas décadas más (5), está claro que el gran
desafío será actualizar los interiores de nuestras edificaciones a los requerimientos
actuales, sin tener que derribar para volver a construir. Sabemos que, de toda la
basura y escombros que generamos actualmente en el planeta, solo se llega a
reciclar cerca del 13,5%; el resto termina en vertederos y por ende, a la larga,
también en el mar (6). Por lo tanto, las rehabilitaciones y reformas, tanto a gran escala como en proyectos menores de interiorismo, se reivindican como una gran
estrategia de sostenibilidad.
Se trata también de una oportunidad de revisar la forma en la que funciona el
sector de la construcción en su conjunto y convertir el modelo lineal de utilización
de materiales en un modelo circular (7). No se trata solo de diseñar los interiores
de un edificio, se trata de diseñar el sistema que construye esos interiores: hay que
dejar de demoler y empezar a desmontar.
Las claves constructivas sostenibles pasan por procesos que involucren la menor
cantidad posible de agua en una obra de reforma; por evitar la generación residuos
o la utilización de adhesivos, pegamentos, barnices y pinturas que sean de base
inorgánica (de gran dificultad de reciclaje). Es necesario pensar en cómo facilitar
esto desde el inicio del proyecto, teniendo especial cuidado en la unión de los
materiales y en la preferencia de herrajes y fijaciones mecánicas y de construcción
en seco que en un futuro facilite desmontar para volver a utilizar. (8)
Usa materiales de re-diseño
Nuestros actuales residuos se han transformado en una fuente de materias primas
muy interesantes que incorporan nuevas texturas a nuestros interiores. Paneles,
revestimientos o cerámicos fabricados con materiales 100% reciclados y 100%
reciclables, provenientes de nuestros contenedores de basuras o vertederos. Son
superficies de segunda oportunidad, que se diseñan con valores estéticos a partir
de patrones aleatorios, haciendo de cada elemento una pieza única. Suelas de
botas, vasos y envases de yogurt, botellas de vidrio de todo tipo, cartones y
papeles o recipientes plásticos de diversas clases, ofrecen posibilidades muy
interesantes en superficies novedosas. Esto genera nuevas dinámicas económicas
locales, ya que hay que organizar sistemas de recolección y selección de residuos.
Estas superficies continúan presentado las mismas ventajas en relación a la
higiene, durabilidad y cohesión de los materiales originales, pero con la capacidad
de comunicar un valor ecológico imprescindible.
Diseña con buenas energías
La subida constante de los precios de la energía en los últimos tiempos, ha hecho
que aumente el interés de quienes buscan comprar o alquilar un piso de diseño
sostenible, hasta en un 95%. De éstos, el 54% de los futuros compradores
aceptaría pagar más por una vivienda de este tipo, siempre y cuando no supere en
más de un 10% a una misma vivienda de tipo convencional. Estos son los
resultados del informe La sostenibilidad en la demanda de vivienda en España, un
estudio conjunto realizado por Solvia y Fotocasa.(9)
Se trata de un aumento significativo, de una tendencia ya en alza. Hay un claro
interés en invertir para reducir el gasto energético en calefacción, iluminación y
funcionamiento de los electrodomésticos, y, de paso, dotar a los inmuebles
energías limpias que no se basen en el carbono.
El ahorro energético también pasa por una eficiente instalación de ventanas de alta
calidad, con rotura de puentes térmicos y cristales con un buen aislamiento
térmico. En un clima mediterráneo como el nuestro, es necesario dotar a las
ventanas distintas capas de control incorporando cortinas, persianas, toldos y porticones, además del propio cristal. Estas estrategias construyen un sistema que
mantiene afuera tanto el aire frío como el calor del sol, y permite a los residentes
controlar la temperatura del interior de una manera activa y eficiente regulando la
combinatoria de estas capas.
El uso de colores claros reduce de la dependencia de iluminación artificial en los
interiores, tanto en paredes, pavimentos, techos y mobiliario. Esto permite que se
difumine mejor la luz en el interior de los espacios, de forma que se llega incluso
con mejor calidad de luz a los lugares más alejados de las ventanas. Las superficies
pulidas y refractantes mejorarán aún más este viaje de la luz natural hacia el
interior.
Si a esto agregamos una gestión domótica de iluminación y control climático,
además de un correcto diagrama de circuitos eléctricos, controlaremos todos los
sistemas de una forma eficiente, mediante un uso más racional y económico a
mediano y largo plazo.
Certifica tu diseño
Diversos sellos avalan el cumplimiento de los criterios de sostenibilidad. Además de
las más conocidas (BREEAM, LEED, PASIVEHOUSE, VERDE) que involucran los
parámetros constructivos de todo el edificio, existen otras certificaciones más
centradas en los interiores, como el LEED-CI(10), que se centra en la eficiencia en
del uso del agua, optimización de la eficiencia energética e iluminación, la calidad
ambiental interior y criterios de la calidad espacial en función del usuario. Otros
como el WELL(11) garantiza que el espacio interior certificado vele por la salud y
bienestar de sus ocupantes.
El más importante en términos de economía circular es el Cradle2Cradle(12), de la
cuna a la cuna: una certificación ecológica que presta atención a la calidad
ecológica de los componentes de los materiales, su ciclo de vida y el impacto social
y económico del entorno. Certifica empresas, proyectos de arquitectura, de
interiorismo, productos de diseño industrial, mobiliario, ropa, cosméticos y
materiales de construcción.
Las certificaciones ACV, Análisis de Ciclo de Vida (Life Cycle Assessment, LCA)
ayudan a los diseñadores a comprender, comparar y evaluar el impacto ambiental
de un producto en distintas fases de su ciclo de vida, desde su extracción,
producción, transporte y procesamiento, hasta cómo se desecha después de su
utilización.
Una etiqueta Forest Stewardship Council (FSC) garantiza que las maderas utilizadas
se han extraído de forma sostenible, brindando, además, información confiable
sobre el origen de los productos, lo que ayuda a identificar productos 100%
ecológicos.
Otra etiqueta a tener en cuenta para evitar productos químicos nocivos presentes
en textiles es la Certificación OEKO-Tex. Para mobiliario, la Greenguard Certified,
garantiza bajas emisiones químicas y de partículas en los acabados de muebles y
revestimientos.
Conclusiones
Pasaremos la mayor cantidad de nuestra viuda en interiores. Se estima que, en el
mundo occidental en épocas pre-pandémicas, ya permanecíamos más del 90% de
nuestro tiempo en ellos. Hoy, más que nunca, es necesaria una mirada muy atenta
y de cuidado para el diseño de estos interiores.
Hemos aprendido mucho en las últimas décadas, sobre el funcionamiento del
cerebro y el cuerpo, de cómo los espacios que habitamos nos condicionan y
moldean tanto nuestro carácter, como nuestra salud física y mental. Los conceptos
de wellbeing y espacios sanos, están en boca de todos los diseñadores y arquitectos
e invaden todo el discurso proyectual. El interiorismo sostenible es de alguna
manera minimalista: busca conjugar la utilización de los mínimos recursos para
obtener una máxima eficiencia y calidad espacial. Aquí la premisa de Mies van der
Rohe sigue siendo una máxima a seguir Less is more.
Toman fuerza conceptos como diseño regenerativo, economía circular y aparecen
con ellos nuevas posibilidades de entender la profesión. Porque ya no basta con
estar inspirado por las musas o seguir solo estilos y modas. Necesitamos entender
y participar en todos los procesos posibles dentro de un proyecto: conocer lo mejor
posible la composición de los materiales y elegir claramente sistemas eficientes y
operativos de tanto de mantenimiento como de renovación de estas materias.
Debemos saber cómo y de qué manera vuelven estos materiales a reiniciar otro
ciclo, evaluar los resultados de los espacios diseñados, en términos de bienestar y
confort y establecer estrategias que mejoren y evolucionen los espacios a futuro. Es
decir, como profesionales estamos delante de un desafío: ofrecer un servicio
integral más allá del día de la inauguración.
Bibliografía.
1.- https://www.un.org/es/ga/president/65/issues/sustdev.shtml
2.- En 2019, la industria de la construcción, responsable del 38% de las emisiones
globales de CO2 — provenientes de la fabricación de materiales, la construcción y
sus operaciones — alcanzó su máximo histórico, según el Informe de Estado Global
de los edificios y la construcción 2020.https://www.worldgbc.org/news-
media/launch-2020-global-status-report-buildings-and-construction
3.- 14 Patterns of Biophilic Design / Improving Health and Well-Being in the Built
Environment, Terrapin Bright Green.
https://www.terrapinbrightgreen.com/report/14-patterns/
4.- Friendly Materials es un método analítico que permite evaluar y comparar
objetivamente cómo afectan los materiales de construcción a la salud de los
espacios interiores y, consecuentemente, a la salud de sus ocupantes.
https://www.friendlymaterials.com
5.- https://architecture2030.org/why-the-building-sector/
6.- https://datatopics.worldbank.org/what-a-waste/
7.- https://ellenmacarthurfoundation.org/
8.- BAMB, Building As Material Banks es una iniciativa del programa Horizonte 2020
de la UE, que permite sentar las bases de un cambio sistémico hacia un sector de la construcción circular. A través del diseño, los materiales de los edificios mantienen
su valor, produciendo menos residuos y utilizando menos recursos vírgenes. En
lugar de ser un desperdicio, los edificios funcionarán como bancos de materiales
valiosos, lo que ralentizará el uso de recursos a un ritmo que satisfaga la capacidad
del planeta. Pensar y actuar en todas las etapas del ciclo es la forma de revertir la
lógica unidireccional del consumo-disposición y promover una economía circular.
https://www.bamb2020.eu/blog/ https://www.bamb2020.eu/
9.- https://www.youtube.com/watch?v=MKmydMHxk4w
10.- http://www.spaingbc.org/web/leed-ci.php
11.- https://www.wellcertified.com/
12.- https://www.c2ccertified.org/